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Dirigido A Casa

Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Romanos 8:23
El envejecimiento es idea de Dios. Es una de las maneras en que nos mantiene pensando en el hogar. No podemos cambiar de actitud. Aquí tienes una idea.
¿Y si consideráramos el envejecimiento del cuerpo como consideramos el crecimiento de un tulipán?
¿Has visto alguna vez a alguien llorar por el fallecimiento de un tulipán¿ ¿Lloran los jardineros cuando los bulbos comienzan a debilitarse? Por supuesto que no. No compramos fajas para tulipanes, ni crema para arrugas de pétalos, ni consultamos cirujanos plásticos para hojas. No lloramos el fallecimiento de un bulbo; lo celebramos. Los amantes de los tulipanes se regocijan en el minuto que el bulbo se debilita.
Observa esto, dicen. Va a florecer.
¿Podría ser que en el cielo ocurra lo mismo? Los ángeles señalan nuestros cuerpos. Mientras más frágiles, más se emocionan: Observe esa señora en el hospital, dicen. Va a florecer. Mira esa persona enferma del corazón. Vendrá a casa pronto.
Escrito por Max Lucado

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Dirigido A Casa

Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor. Efesios 1:4
Buscá a Carinette entre todos los rostros de aquel orfanato de Haití. La niña con la nariz larga y cabello enredado que tiene un puñado de fotos. Las fotografías muestran imágenes de su futura familia. Ella ha sido adoptada.
Sus padres adoptivos son amigos míos. Ellos le llevaron esas fotos, un oso de peluche, golosinas alimenticias y galletas. Carinette compartió los manjares y solicitó al director que leguardara su oso, pero siempre lleva consigo las fotografías. Así recuerda su futuro hogar. En un mes, a más tardar dos, estará allí. Ella sabe que el día llegará. Cualquiera de éstos días su padre entrará por esa puerta. Él prometió que volvería por ella. Vino la primera vez para reclamarla y volverá para llevarla a su nuevo hogar. Hasta ese momento vivirá con el corazón orientado al hogar.
¿No deberíamos todos vivir así? Nuestro Padre también vino a visitarnos. ¿Acaso no hemos sido reclamados por Él? ¿Adoptados también? Dios te buscó. Antes de que supieras que necesitabas ser adoptado (a), Él ya había llenado los documentos y decorado tu habitación.
Escrito por Max Lucado

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