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La Tumba Vacía

No está aquí, pues ha resucitado, tal como dijo. Vengan a ver el lugar donde lo pusieron. Mateo 28:6
Seguir a Cristo exige fe, pero no fe ciega. El ángel invita: Venid, ved. ¿Lo haremos?
Da una mirada a la tumba abandonada. ¿Sabías tú que los opositores de Cristo nunca cuestionaron que estuviera vacía? Ningún fariseo o soldado romano llevó un contingente al lugar del entierro y declaró; El ángel estaba equivocado. El cuerpo está aquí. Todo fue un rumor.
Lo habrían hecho si hubiera podido. En pocas semanas los discípulos ocuparon cada esquina de las calles de Jerusalén para proclamar a un Cristo resucitado. ¿Qué manera más rápida de callarlos hubieran tenido los enemigos de la iglesia que presentar un cuerpo frío y sin vida? Si hubiera mostrado el cadáver, el cristianismo hubiera muerto al nacer.
Pero no tenían cadáver que mostrar.
Esto explica el avivamiento en Jerusalén. Cuando los apóstoles abogaron por la tumba vacía, el pueblo miró hacia los fariseos para que refutaran. Pero estos no lo hicieron. Así lo declaró A. M. Fairbairn hace mucho tiempo: ¡El silencio de los judíos es tan elocuente como lo dicen los cristianos!.
Escrito por Max Lucado

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