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NO a la acepción

Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos? Santiago 2:1-4
Imagina a Jesus entrando de incógnito un día por la puerta de una iglesia, vestido de rico o vestido de pobre. Que lugar le darías?
Jesus le dijo tanto al rico como al pobre: la salvación no es por obras, así que ni el rico dándolo todo, ni el pobre con su miseria, alcanzan la vida eterna sino por haber tomado la misma decisión, por haber tomado el mismo camino, y por cumplir los mismos mandamientos.
Lo que sucede es que aveces le asignamos nosotros la tarea a ambos: que el rico con su riqueza aporte sin esfuerzo y que el pobre se esfuerce con su trabajo con tal de sentirse parte de la obra. Tal vez lo hemos hecho inconscientemente, pero al final, es acepción de personas.
Pienso en que si Jesus hubiera hecho acepción de personas… Seria yo parte de su reino?

Bendiciones

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