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Ningún Precio Es Demasiado Alto

Pero teníamos que hacer fiesta y alegrarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida. Lucas 15:32
Cuando mi hija mayor Janna tenía dos años la perdí en el centro de compras. En un minuto nada más desapareció de mi lado. Encontré en pánico. De repente una sola cosa me importaba: tenía que encontrar a mi hija. Ya no recordaba que quería comprar. La lista de cosas que debía conseguir no importaba. Grité su nombre llamándola. No me importaba qué pensaría la gente. Durante unos minutos cada gramo de energía se concentró en un solo objetivo: encontrar a mi hija perdida. (Y la encontré, al fin. ¡Escondida tras unas chaquetas!).
Ningún precio es demasiado alto para el padre o la madre que quieren redimir a un hijo o hija. No existe tal cosa como el agotamiento. No hay esfuerzo que nos canse. Haremos todo lo posible por ir a su encuentro.
Lo mismo hará Dios.
Recuerda esto. La más grandiosa creación de Dios no son las estrellas ni los grandes precipicios y montañas. Es su eterno plan por llegar a sus hijos.
Escrito por Max Lucado

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