Estas aqui
Inicio > Recursos > Devocionales > Nuestra Súplica

Nuestra Súplica

A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados. Romanos 5:6
Jesús hizo por nosotros lo que yo hice por mis hijas en la tienda del aeropuerto la Guardia, en Nueva York. El letrero sobre las piezas de cerámica decía: No tocar. Pero el deseo era más fuerte que la advertencia, y ella la tocó… y se cayó. Cuando miré, la pequeña Sara, de diez años, sostenía los dos pedazos de la ciudad de Nueva York recortaba contra el horizonte. Al lado de Sara había un gerente preocupado. Sobre ambos estaba la regla escrita. Entre ellos se hizo un silencio nervioso. Mi hija no tenía dinero. Él no tenía misericordia. Por eso hice lo que los papás hacen. Tomé cartas en el asunto. Le pregunté: ¿Cuánto le debemos?
¿Por qué yo debía algo? Simple. Ella es mi hija. Y puesto que no podía pagar, yo lo hice. Puesto que tú y yo no podemos pagar, Cristo lo hizo. Hemos roto mucho más que recuerdos típicos. Hemos roto mandamientos, promesas y, peor que todo, hemos roto el corazón de Dios. Sin embargo, Cristo ve nuestra súplica. Con la ley en la pared y mandamientos hechos añicos en el suelo, Él se para cerca (como un vecino) y ofrece un regalo (como un Salvador).
Escrito por Max Lucado

Leave a Reply

Top
Close