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Siguiendo Nuestro Propio Camino

Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino, pero el Señor hizo recaer sobre él la iniquidad de todos nosotros. Isaías 53:6
Adán y Eva voltearon sus cabezas al oír el silbido de la serpiente e ignoraron a Dios por primera vez y de forma inexcusable. Eva no preguntó: Dios, ¿qué quieres? Adán no sugirió: Vamos a consultarlo con el Creador. Actuaron como si no tuvieran un Padre celestial. Optaron por ignorar su voluntad y así introdujeron al mundo el pecado y su compañía inseparable., la muerte.
El pecado supone en últimas un mundo sin Dios.
Tal vez pensemos que el pecado consista en errores de cálculo o pasos en falso, pero Dios lo ve como una actitud impía que conduce a acciones erróneas.
Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino, pero el Señor hizo recaer sobre él la iniquidad de todos nosotros (Isaías 53:6).
La mente pecaminosa descarta a Dios y opta por no consultarle ni buscar consejo. De la misma forma, decide no considerar con seriedad su plan.
La decisión de no enfocarnos en Dios nos lleva a centrarnos en nosotros mismos. El pecado celebra la exaltación del ego y la proclama.
Escrito por Max Lucado

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