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Alza tu voz…


istocklarge_5e42ed6a_2bfc_0c6c_f531_b73353857823-624x468No te quedes con los brazos cruzados cuando la vida de tu prójimo corre peligro. Yo soy el Señor
No fomentes odio en tu corazón contra ninguno de tus parientes. Aclara los asuntos con la gente en forma directa, a fin de que no seas culpable de su pecado. Levítico 19: 16b – 17 (NTV)

Tristemente  a veces es más fácil quedarnos callados ante la injusticia y el mal, el pecado, que vemos a nuestro alrededor que alzar nuestra voz. Este pasaje se encuentra en el contexto de Dios dándole las leyes o instrucciones al pueblo de Israel y El les dijo que sean santos como El es santo y empieza a nombrar diferentes comportamientos que deben tener en su vida y entre ellos se encuentran estos… Que hablan claramente de alzar nuestra voz, primeramente cuando vemos que la otra persona corre peligro, este peligro puede ser físico pero también espiritual, moral o emocional. Alza tu voz si ves a tu amigo, compañero exponiéndose a pecado, a comportamientos dañinos, etc., y el versículo que lo sigue refuerza esto. Claro primero habla de no odiar a nuestros parientes (que es muy fácil que pase), pero habla de aclarar las cosas de manera directa PARA NO SER CULPABLES DE SU PECADO. Así que dejemos de quedarnos callados cuando vemos que nuestro prójimo o pariente está cayendo en pecado, ALCEMOS nuestra voz y vayamos a ellos y confrontemoslos en amor, NO NOS HAGAMOS CULPABLES DE SU PECADO.

Escrito por: Rebekka Otremba

Rebekka Otremba
Soy Rebekka Otremba. Soy colombo-alemana, y estudié una Licenciatura en Biblia y Teología, una Maestría en Psicología Clínica Cristiana, tengo un Diploma Avanzado en Respuesta en Crisis y Cuidado en Caso de Trauma, estudios en tratamiento de Desordenes Alimenticios, y varios cursos de Consejería/Psicología. Soy Master Coach en Salud Mental con especialización en Prevención de Suicidio. Mi pasión y deseo es ayudar a los jóvenes con sus luchas, problemas y dificultades, poder escucharlos, consolarlos, animarlos y aconsejarlos para lograr el potencial que Dios les ha dado. Estoy dispuesta y deseosa de escucharte y ayudarte. Si necesitas ayuda, contáctame al correo electrónico: conversemosenconfianza@gmail.com. No lo enfrentes sol@

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